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Geometr’a reglada (1908-1917)

Geometr’a reglada (1908-1917)
No alcanzaba a comprender Gaud’ que los arquitectos
basaran sus edificios en la simple geometr
’a de la recta, el plano y los s—lidos regulares,
puesto que tales formas o no existen o son muy
raras en la naturaleza, que, por contra, forma
extraordinarias estructuras con elementos fibrosos
que constituyen los huesos, madera, mœsculos
y tendones: una geometr’a de l’neas rectas en
el espacio formando cuatro tipos de superficies,
los helicoides, los conoides, los hiperboloides y
los paraboloides hiperb—licos; superficies abundant
’simas en la naturaleza y, por tanto, œtiles y
funcionales como obra natural, y que no han
sido apenas utilizadas por los arquitectos.
La aplicaci—n de la geometr’a reglada y del
arco caten‡rico, otra forma mec‡nica y funcional
presente en mœltiples casos en la naturaleza, fue
constante en la arquitectura de Gaud’, incluso
desde sus inicios, como por ejemplo los arcos
caten‡ricos de la caballeriza de la Finca GŸell o
de la cascada de la Casa Vicens, los hiperboloides
de las columnas del Palacio GŸell o los paraboloides
hiperb—licos de la cubierta de la porter
’a del Parc GŸell; pero en dos de sus m‡s
significativas obras este tipo de geometr’a se
halla presente de manera manifiesta.
En 1909 le fue encargada a Gaud’ la construcci
—n de un edificio de bajo precio para instalar
las Escuelas Provisionales de la Sagrada
Familia en tanto no se terminara el Templo en
cuyos semis—tanos se pensaba instalar escuelas y
talleres.
Solamente usando b—vedas tabicadas, inclinadas
y onduladas en los muros, y en cubierta,
tambiŽn tabicada, compuesta por dos conoides
de plano director, unidos por una de las directrices
que era una j‡cena de hierro, levant— una
escuela con tres aulas y con un coste m’nimo.
Esta sencilla pero inspirad’sima obra de Gaud’
ha tenido luego una gran divulgaci—n entre los
arquitectos por el dibujo y comentarios que de
ella hizo Le Corbusier durante su estancia en
Barcelona en 1928.
Sin embargo, es en el Templo de la Sagrada
Familia, que Gaud’ desarroll— mediante maquetas
de yeso a escala 1:25 para el conjunto y a
1:10 para la estructura de las naves, entre 1916 y
1926, cuando halla el pleno desarrollo de mayor
depuraci—n geomŽtrica. El estudio de las maquetas
destruidas en 1936 y reconstruidas a partir de
1939, exhibidas ahora en el museo del Templo,
permite comprender y llevar a cabo la continuidad
de las obras lo cual convierte a la Sagrada
Familia en una autŽntica escuela de arquitectura
en la que trabajan y estudian arquitectos de distintas
nacionalidades con las m‡s modernas tŽcnicas.
La reclusi—n de Gaud’ en la Sagrada Familia,
sin querer aceptar otros encargos, se explica
por su interŽs en dejar suficientemente desarrollada
su teor’a geomŽtrico-naturalista de una
arquitectura que permite la continuidad de su
magna obra y abre grandes posibilidades a nuevas
generaciones de arquitectos.

Geometr’a reglada (1908-1917)

Geometr’a reglada (1908-1917)
No alcanzaba a comprender Gaud’ que los arquitectos
basaran sus edificios en la simple geometr
’a de la recta, el plano y los s—lidos regulares,
puesto que tales formas o no existen o son muy
raras en la naturaleza, que, por contra, forma
extraordinarias estructuras con elementos fibrosos
que constituyen los huesos, madera, mœsculos
y tendones: una geometr’a de l’neas rectas en
el espacio formando cuatro tipos de superficies,
los helicoides, los conoides, los hiperboloides y
los paraboloides hiperb—licos; superficies abundant
’simas en la naturaleza y, por tanto, œtiles y
funcionales como obra natural, y que no han
sido apenas utilizadas por los arquitectos.
La aplicaci—n de la geometr’a reglada y del
arco caten‡rico, otra forma mec‡nica y funcional
presente en mœltiples casos en la naturaleza, fue
constante en la arquitectura de Gaud’, incluso
desde sus inicios, como por ejemplo los arcos
caten‡ricos de la caballeriza de la Finca GŸell o
de la cascada de la Casa Vicens, los hiperboloides
de las columnas del Palacio GŸell o los paraboloides
hiperb—licos de la cubierta de la porter
’a del Parc GŸell; pero en dos de sus m‡s
significativas obras este tipo de geometr’a se
halla presente de manera manifiesta.
En 1909 le fue encargada a Gaud’ la construcci
—n de un edificio de bajo precio para instalar
las Escuelas Provisionales de la Sagrada
Familia en tanto no se terminara el Templo en
cuyos semis—tanos se pensaba instalar escuelas y
talleres.
Solamente usando b—vedas tabicadas, inclinadas
y onduladas en los muros, y en cubierta,
tambiŽn tabicada, compuesta por dos conoides
de plano director, unidos por una de las directrices
que era una j‡cena de hierro, levant— una
escuela con tres aulas y con un coste m’nimo.
Esta sencilla pero inspirad’sima obra de Gaud’
ha tenido luego una gran divulgaci—n entre los
arquitectos por el dibujo y comentarios que de
ella hizo Le Corbusier durante su estancia en
Barcelona en 1928.
Sin embargo, es en el Templo de la Sagrada
Familia, que Gaud’ desarroll— mediante maquetas
de yeso a escala 1:25 para el conjunto y a
1:10 para la estructura de las naves, entre 1916 y
1926, cuando halla el pleno desarrollo de mayor
depuraci—n geomŽtrica. El estudio de las maquetas
destruidas en 1936 y reconstruidas a partir de
1939, exhibidas ahora en el museo del Templo,
permite comprender y llevar a cabo la continuidad
de las obras lo cual convierte a la Sagrada
Familia en una autŽntica escuela de arquitectura
en la que trabajan y estudian arquitectos de distintas
nacionalidades con las m‡s modernas tŽcnicas.
La reclusi—n de Gaud’ en la Sagrada Familia,
sin querer aceptar otros encargos, se explica
por su interŽs en dejar suficientemente desarrollada
su teor’a geomŽtrico-naturalista de una
arquitectura que permite la continuidad de su
magna obra y abre grandes posibilidades a nuevas
generaciones de arquitectos.

Naturalismo (1895-1916)

Naturalismo (1895-1916)
Corresponde al per’odo m‡s creativo de
Gaud’ al desarrollar con entera libertad sus ideas
de la arquitectura inspirada en la naturaleza.
Comprendiendo que en la naturaleza no
existe la l’nea recta ni el plano y s’, en cambio,
una inmensa variedad de formas curvas, cambi—
el normal procedimiento de proyectar encima de
un plano y se lanz— directamente a la tercera
dimensi—n mediante todo tipo de maquetas y
modelos.
Los hac’a de madera, de yeso, de arcilla, de
tela met‡lica, de cart—n mojado o de alambre.
El amor de Gaud’ a la naturaleza se centr—
en una atenta e ingenua observaci—n de las formas
de las plantas, los animales y las monta–as.
Admir— la belleza de todo ello, apercibiŽndose
de que la naturaleza no tiene intenciones estŽticas,
sino funcionales. No trataba de hacer obras
de arte, sino elementos que sirvieran para el
crecimiento y la reproducci—n de las especies.
Lleg— a la conclusi—n de que buscando la funcionalidad
se llega a la belleza y que si se busca
la belleza por la v’a directa s—lo se alcanza la
filosof’a, la estŽtica o la teor’a del arte. Gaud’
fue un hombre sencillo, enemigo de las ideas
abstractas, que supo ver la realidad de las cosas
sin prejuicios ni deformaciones profesionales.
Dentro de sus obras naturalistas cabe incluir
la Casa Calvet (1898-1899), en cuya fachada
situ— una colecci—n de setas para complacer al
Sr. Calvet, que era mic—logo. El proyecto de la
fachada se hizo mediante una maqueta de yeso a
escala 1:10.
En las Bodegas GŸell (1895-1897), en las
costas de Garraf, levant— un edificio con la propia
piedra del lugar que compagina perfectamente
con el entorno rocoso de la costa.
18
La c‡tedra de Antoni Gaud’
© los autores, 1998; © Edicions UPC, 1998.
19
Formas de la arquitectura de Gaud’
Bellesguard (1900-1909)
© los autores, 1998; © Edicions UPC, 1998.
20
La c‡tedra de Antoni Gaud’
Casa Batll— (1904-1906)
© los autores, 1998; © Edicions UPC, 1998.
21
Formas de la arquitectura de Gaud’
Casa Batll— (1904-1906)
© los autores, 1998; © Edicions UPC, 1998.
En el Parc GŸell es donde m‡s patente queda
el concepto naturalista y paisajista de la arquitectura
de Gaud’. Ajust— las formas de las calles a la
topograf’a del terreno, proyect— viaductos para
no desmontar el terreno original y construy— con
piedra del lugar sin desbastar, aprovechando los
derribos de una cueva, de donde sac— rocas de
distintos colores que distribuy— arm—nicamente
por todo el recinto. Las casas Batll— (1904-1906)
y Milˆ (1906-1912) fueron el punto culminante
de su arquitectura naturalista. La primera, revestida
de pedazos de cristales de colores y rematada
con formas org‡nicas de cer‡mica vidriada, y la
segunda, con su aspecto de acantilado, parecen
sendos s’mbolos del mar y de la tierra. Otras
muestras de esta manera de proceder se hallan en
las vidrieras de la catedral de Mallorca (1903-
1914), en la Resurrecci—n de Cristo en la monta-
–a de Montserrat (1903-1916) y en otras obras
menores. La naturaleza se refleja en la arquitectura
de Gaud’ igual que los ‡rboles en la superficie
de un lago.








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