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C—omo crea la arquitectura

C—mo crea la arquitectura
Frente a esta naturaleza, eminentemente pr‡ctica,
que sigue siempre un camino ideal basado
en la experiencia segœn el cual va probando,
desechando y perfeccionando soluciones, aparece
el modo de hacer de la arquitectura, que, a
travŽs de los tiempos, ha visto nacer y morir los
diferentes estilos y modas, sujetos siempre a las
corrientes intelectuales definidas por cada civilizaci
—n.
Esta arquitectura de estilos aparentemente
diferentes ha estado siempre influida y ha sido
fiel reflejo del pensamiento humano de cada
Žpoca, pero pocas veces ha prestado la debida
atenci—n a la naturaleza y a sus leyes, que desde
el origen del mundo vienen acompa–‡ndonos.
La arquitectura de Gaud’ tiene apariencia
geol—gica, bot‡nica y zool—gica. Las razones de
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La c‡tedra de Antoni Gaud’
Mont Blanc Iglesia de la Colonia GŸell
© los autores, 1998; © Edicions UPC, 1998.
esta semblanza cabe buscarlas en que Gaud’, al
contrario de lo que ocurr’a con los estilos hist—-
ricos, busc— la inspiraci—n pr‡ctica en la naturaleza
y su forma de entender las construcciones se
basaba en las mismas leyes que siguen las plantas
o los animales.
La naturaleza ha estado siempre al lado del
hombre, lo que no significa que Žste le haya prestado
siempre la debida atenci—n.
Ante la insensata afici—n de los arquitectos
por “inventar” formas nuevas que luego resultan
repetici—n o combinaci—n de las anteriores, como
se ver‡ al hablar de la geometr’a, el gran mŽrito
de Gaud’ reside, precisamente, en volver la mirada
hacia la naturaleza para, reconociŽndola como
maestra generosa y manteniendo un ‡nimo
humilde ante ella, no pretender inventar nada
sino descubrirlo todo.
Por œltimo, debe situarse correctamente nuestra
posici—n de fuerza y posibilidades objetivas
respecto a la naturaleza con el fin de no infravalorarla,
porque la situaci—n actual, dominada por
desmesurados elogios a los avances tecnol—gicos,
puede favorecer la idea de que estamos en una
situaci—n de dominio total de la naturaleza.
La situaci—n es realmente de dominio de la
naturaleza, pero en tŽrminos destructivos, no
constructivos. Al tiempo que investigamos c—mo
crear hombres, mediante grandes alardes de la
ingenier’a genŽtica, todav’a no hemos podido
fabricar una jud’a que nos quite el hambre ni una
flor que nos pueda levantar el ‡nimo.

Naturalismo (1895-1916)

Naturalismo (1895-1916)
Corresponde al per’odo m‡s creativo de
Gaud’ al desarrollar con entera libertad sus ideas
de la arquitectura inspirada en la naturaleza.
Comprendiendo que en la naturaleza no
existe la l’nea recta ni el plano y s’, en cambio,
una inmensa variedad de formas curvas, cambi—
el normal procedimiento de proyectar encima de
un plano y se lanz— directamente a la tercera
dimensi—n mediante todo tipo de maquetas y
modelos.
Los hac’a de madera, de yeso, de arcilla, de
tela met‡lica, de cart—n mojado o de alambre.
El amor de Gaud’ a la naturaleza se centr—
en una atenta e ingenua observaci—n de las formas
de las plantas, los animales y las monta–as.
Admir— la belleza de todo ello, apercibiŽndose
de que la naturaleza no tiene intenciones estŽticas,
sino funcionales. No trataba de hacer obras
de arte, sino elementos que sirvieran para el
crecimiento y la reproducci—n de las especies.
Lleg— a la conclusi—n de que buscando la funcionalidad
se llega a la belleza y que si se busca
la belleza por la v’a directa s—lo se alcanza la
filosof’a, la estŽtica o la teor’a del arte. Gaud’
fue un hombre sencillo, enemigo de las ideas
abstractas, que supo ver la realidad de las cosas
sin prejuicios ni deformaciones profesionales.
Dentro de sus obras naturalistas cabe incluir
la Casa Calvet (1898-1899), en cuya fachada
situ— una colecci—n de setas para complacer al
Sr. Calvet, que era mic—logo. El proyecto de la
fachada se hizo mediante una maqueta de yeso a
escala 1:10.
En las Bodegas GŸell (1895-1897), en las
costas de Garraf, levant— un edificio con la propia
piedra del lugar que compagina perfectamente
con el entorno rocoso de la costa.
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La c‡tedra de Antoni Gaud’
© los autores, 1998; © Edicions UPC, 1998.
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Formas de la arquitectura de Gaud’
Bellesguard (1900-1909)
© los autores, 1998; © Edicions UPC, 1998.
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La c‡tedra de Antoni Gaud’
Casa Batll— (1904-1906)
© los autores, 1998; © Edicions UPC, 1998.
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Formas de la arquitectura de Gaud’
Casa Batll— (1904-1906)
© los autores, 1998; © Edicions UPC, 1998.
En el Parc GŸell es donde m‡s patente queda
el concepto naturalista y paisajista de la arquitectura
de Gaud’. Ajust— las formas de las calles a la
topograf’a del terreno, proyect— viaductos para
no desmontar el terreno original y construy— con
piedra del lugar sin desbastar, aprovechando los
derribos de una cueva, de donde sac— rocas de
distintos colores que distribuy— arm—nicamente
por todo el recinto. Las casas Batll— (1904-1906)
y Milˆ (1906-1912) fueron el punto culminante
de su arquitectura naturalista. La primera, revestida
de pedazos de cristales de colores y rematada
con formas org‡nicas de cer‡mica vidriada, y la
segunda, con su aspecto de acantilado, parecen
sendos s’mbolos del mar y de la tierra. Otras
muestras de esta manera de proceder se hallan en
las vidrieras de la catedral de Mallorca (1903-
1914), en la Resurrecci—n de Cristo en la monta-
–a de Montserrat (1903-1916) y en otras obras
menores. La naturaleza se refleja en la arquitectura
de Gaud’ igual que los ‡rboles en la superficie
de un lago.








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